FRAGMENTOS

Nacemos enteros, pero la vida nos va rompiendo en pequeños pedacitos.

La primera caída, la primera pelea con los amigos, una bronca de los padres, el primer amor y el primer desamor, la primera decepción profesional, la número cuarenta-y-tres, el primer roce con la muerte.

Son todas situaciones que van dividiendo  nuestro interior entre lo que éramos antes de esa experiencia y lo que somos tras vivirla.

Somos alguien un poco más experto, un poco menos inocente, un poco más furioso. Dejamos que nos penetren el perdón o el rencor, el amor o el odio, la paz o la rabia, la indiferencia o la compasión.

No podemos hacer nada para evitar la escisión irremediable de nuestro yo interior.

Pero sí podemos decidir cuáles son aquéllos fragmentos que nos conforman y cuáles es mejor desechar. Podemos elegir al amor para que remolque nuestras vidas, o estas pueden ser guiadas por la rabia.

Podemos abrazar el perdón, aprender de los errores y desterrar aquellas partes de nosotros mismos que en algún momento hemos expresado y no nos ha gustado.

Todos tenemos una bestia escondida dentro. Una bestia que se va fortaleciendo a medida que la vida se empeña en romperte en mil pedazos.

Quizás si logras domar a la bestia, logras también elegir cuáles son los  fragmentos que te conforman, y cuáles fueron partes que ya no existen de ti misma.

Lara Belmonte.

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